Mi hijo se aburre ¿Qué hacer?

Mi hijo se aburre ¿Qué hacer?

 

¿Cómo es posible que se aburra si tiene de todo? Nunca antes los niños han contado con tantos y tan sofisticados juguetes como ahora ni tenían a su alcance tantos medios para entretenerse, pero aún así tu hijo dice que se aburre

 

 

Cuando se dispone de tiempo libre y no se es capaz de ejercitar la creatividad para utilizarlo, aparece el aburrimiento.

Los niños tienen programada la semana de lunes a viernes con clases y actividades extraescolares con los que llenan el día, pero cuando llega el fin de semana o las vacaciones la temida frase no se hace esperar “¡Mamá, me aburro!”. Tú, lógicamente, te enfadas porque no entiendes cómo con la cantidad de juguetes, pelis y videojuegos que tiene es capaz de aburrirse tan solo un minuto. Tú de niña, no tenías ni una tercera parte de los juguetes que tiene él y podías estar horas jugando en el parque con dos ramas y una piedra o pasar la tarde con una simple caja de cartón. Precisamente, dicen los expertos, ese es uno de los problemas. Actualmente los niños tienen planificado todo su tiempo libre con actividades después del colegio en las que se les dice qué tienen que hacer. Pero programarles las 24 horas del día puede impedir que desarrollen su iniciativa y su creatividad. Se les acostumbra a estar dirigidos en todo momento y cuando cuentan con tiempo disponible para ellos mismos probablemente no sabrán qué hacer con él.

Qué hacer

-              Aunque tenga actividades extraescolares estas no deberían ocupar todo su tiempo libre. Déjale periodos para él, para que se enfrasque en sus juegos o se relaje pintando o con una actividad calmada.

-              El aburrimiento agudiza el ingenio y sirve para despertar la creatividad, por eso aburrirse es importante y necesario. No te preocupes si tiene horas libres.

-              Puedes sugerirle ideas para jugar, incluso comenzar con ellos, pero después  a veces es mejor no intervenir y dejarlos a su aire, ¡por mucho que te apetezca! Poco a poco aprenderá a tener iniciativa.

-              Invita a un amigo a jugar a casa.

-              Pídele que te ayude en actividades familiares y tareas domésticas. Ayudando a limpiar, a cocinar, a pintar una pared, poniendo la lavadora… Casualmente a muchos niños se les enciende la bombilla en este instante y encuentra mil formas alternativas para ocupar su ocioso tiempo.

-              Evita encender la tele o la consola.

Cómo desarrollar la creatividad

Siempre que sea posible es conveniente que estén un tiempo al aire libre, para que experimenten cosas nuevas y les dé el aire. Aprovecha los días de verano en la playa, un ambiente muy propicio para dejar volar su creatividad y descubrir muchas cosas. Proponle construir en la arena con todo lo que se vaya encontrando (conchas, piedras, algas,…).

Para los más pequeños cualquier tipo de juego de rol, en el que tengan que interpretar un papel o un personaje, es muy útil (jugar a ser piratas, a ser profes, astronautas, osos…). Disfrazarse es una buena opción. No hace falta comprar caros disfraces, es preferible incluso hacerlos en casa con la ropa que tengáis y añadirles algunos complementos comprados (una espada, un parche de pirata, una corona, un gorro, unas alas, una nariz de payaso…). Revolver en una caja con ropa vieja puede entretenerles durante horas. Además, la ventaja respecto a los trajes comprados es que pueden elaborarlos ellos mismos como quieran y parte del juego será buscar cómo hacerlo.

Los niños deben tener siempre lápices, rotuladores, ceras o cualquier otro material para pintar y dar rienda suelta a su creatividad. También la plastilina o la arcilla suelen gustarles y utilizarlas despierta su imaginación.

Cocinar también es muy creativo. Algunos ingredientes sirven para mucho más que para hacer recetas. Puedes pedirles que te ayuden en la preparación de un plato o puedes ofrecerles por ejemplo, macarrones o cualquier tipo de pasta con formas para que busquen otro uso: hacer collares, pegarlos en un papel creando dibujos, realizar cualquier tipo de manualidad, etc.

Los juguetes son beneficiosos para el desarrollo del niño, pero en su justa medida. Un exceso de ellos provoca que se aburran pronto de ellos y se encaprichen de otro, con el que apenas jugarán y dejarán de lado en cuanto otro nuevo aparezca ante sus ojos. Opta por juguetes sencillos que tengan muchas opciones y usos. Es preferible, según los expertos, un muñeco sin pilas,  por ejemplo, para que todos los efectos los invente el propio niño. El juego simulado es muy importante en el desarrollo infantil y para eso son excelentes las cocinitas, los supermercados y los garajes. También los puzles y los juegos de mesa que estimulan la memoria.

Con los videojuegos y los DVD ocurre lo mismo. Algunos están pensados para niños muy pequeños, pero no significa que sean beneficiosos para ellos. Los videojuegos y muchas películas o series infantiles son muy imaginativos, pero se trata de la imaginación de otros, por lo que no estimulan la del niño. No caigas en la tentación y limita el tiempo en el que están expuestos a ellos.

No les impongas tus gustos o tu voluntad a la hora de jugar. Deja que se sientan libres para expresar sus preferencias.

 



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